Había una vez una princesa, que sólo musitaba la palabra "No", pero su voz era tan dulce que todos los que la rodeaban sabían que muchas veces quería decir que Sí.
Esta pequeña princesa llevaba una dulzura inmesa en su interior: era cariñosa, alegre, mimosa y frecuentemente balbuceaba "ammo" a quien ella considerara digno de su cariño.
La niña crecía y se hacía inseparable de su hermana, quería jugar y seguirla en todo y encontraba en sus palabras y juegos a la compañera ideal de todas sus travesuras.
Un día, la pequeña princesa estiró sus brazos, quería volar, ser libre como los pajaritos y mirar y conocer y explorar...la pequeña quería conocer el mundo que la rodeaba y para ello hojeaba cuentos y libros y disfrutaba a mil las historias que su hermana le contaba.
La princesa era la vida misma con todas sus maravillas incluídas...ere mi pequeña, era mi princesa, mi luz, mi camino.
La que me mira y me dice "ammo mamá" y a la que me gusta abrazar y apretar y besar...
Es mi niña, mi pequeña princesa.